Mantener fuera del alcance de los niños: Guardar los pañales en un lugar seguro para evitar la ingestión accidental de pequeñas partes.
Verificar alergias: Revisar la lista de ingredientes en busca de posibles alérgenos que puedan afectar la piel de su bebé.
Usar según las indicaciones: Asegurarse de que el pañal sea del tamaño y ajuste adecuado para su hijo para evitar fugas e incomodidad.
Monitorear la irritación de la piel: Revisar regularmente la piel de su bebé en busca de signos de irritación o erupciones y cambiar el pañal de inmediato.
Eliminar correctamente: Usar el método de eliminación designado; no tirar los pañales al inodoro.
Almacenar en un lugar fresco y seco: Mantener los pañales alejados de la humedad y la luz solar directa para preservar su calidad.